Por qué el boicot

Por un boicot selectivo y razonado

Abogamos por un boicot racional, no a todos los productos catalanes, sino a los productos de empresas nacionalistas catalanas. Los catalanes “normales” son nuestros hermanos, y los tratamos como a cualquier conciudadano español, manteniendo nuestras relaciones afectivas y comerciales. En cambio, a las empresas nazis, a los empresarios nazis, a esas ovejas negras de la familia española, que por desgracia debemos soportar y tenemos que gestionar, nuestro deber moral, como conciudadanos decentes, es hacerles conscientes de que están llenos de odio gratuito, y  de la enorme estupidez de su odio infundado. Y no hay mejor medio para ello, pacífico y eficaz, que el boicot.

En esta página aportamos información sobre empresas o empresarios que se han posicionado claramente como secesionistas radicales. Lo tenemos claro: no les haremos más fuertes con nuestro dinero.

 

El boicot no es una medida extrema

El boicot no es una medida extrema, al contrario, es una actuación muy razonable. El boicot ayuda a mantener España unida.

Pese a que muchos agoreros y tontos útiles claman que el boicot rompe la cohesión nacional, es justo al revés:  un boicot razonado y argumentado contra los productos nazis muestra claramente que queremos una relación sana y normal con nuestros hermanos catalanes. Pero si un catalán nazi odia España,  nos odia a nosotros, reaccionamos de forma firme pero no violenta, no comprando sus productos para hacerle saber que debe ser consciente de su odio estúpido y de que su odio tiene consecuencias. Consecuencias sobre todos los españoles y también sobre él mismo. Si hasta ahora no era consciente de que sus conciudadanos españoles le trataban “con afecto comercial”, ahora sí lo va a ser. Porque no vamos a gastar ni un céntimo en sus productos. Es lógico que no queramos enriquecer o reforzar a quienes odian a España y odian a los españoles, es decir, nos odian.

El boicot no rompe la unidad de la nación española. Lo único que de verdad rompe la unión entre hermanos españoles es permitir que los nazis campen a sus anchas y vivan envueltos en su odio paranoico con normalidad. No podemos permitir que se limite la libertad de la gente para hablar, educarse o relacionarse en su lengua materna, o que coarten la libertad de expresión, o que opriman a los no-nazionalistas con todas las armas a su alcance (presión social, prevaricación, muerte civil, persecución, malversación de presupuesto público, amiguismo,…). Estos son los comportamientos que debemos evitar, y el boicot es un medio pacífico, legítimo y eficaz para conseguir este fin, este noble fin.

 

El boicot puede ser muy, muy efectivo.

El boicot es la mejor forma de votar diariamente en contra de la ruptura de España. El boicot defiende España cada día, todos los días. ¡Y encima es fácil! ¡¡Y gratis!!

El boicot en un primer momento puede resultar un poco duro, pero fácilmente se convierte en un hábito que no requiere esfuerzo. Cambiar de banco, de marca de productos de consumo, de supermercado… al principio puede costar un poco, pero después nos habituamos, y no requiere el menor esfuerzo.

El boicot es poderoso: día tras día, 47 millones de españoles votando con sus decisiones de compra por el mantenimiento de la unidad nacional tendrá un efecto. ¡¡SEGURO!! Los propios catalanes también tienen que participar en el boicot a los productos nazis ¡¡Por supuesto!! Conocemos muchos casos ya y estamos convencidos que ellos van a ser los más implicados en el boicot. ¿Quién va a querer comprar una sopa, una botella de vino,… de alguien que está todo el día, machaconamente financiando a los políticos o a los medios de comunicación que están cada segundo actuando para romper la convivencia entre conciudadanos, para imponer por la fuerza ideas, lengua, leyes y llevar a todo un país al caos? ¡Nadie es tan tonto!

No podemos permitir que los nazis avancen, que los nazis se refuezcen. ¡Actuemos! ¡¡Boicot a los productos nacionalistas!!